ANÁLISIS DEL MAPA
En esta sección encontrarás las conclusiones relativas al análisis estadístico del mapeo de casos.
En esta sección encontrarás las conclusiones relativas al análisis estadístico del mapeo de casos.
Se registraron 135 casos: 36 en Argentina, 33 en Bolivia y 66 en Chile. En Argentina, la mayoría de los casos se registró en la provincia de Jujuy y en Bolivia en el departamento Potosí, mientras que en Chile entre las regiones de La Araucanía y Los Ríos.
No solo hubo hallazgos significativos relativos a las divisiones administrativas, sino también relativos a territorios ancestrales: la mayoría de las campañas noviolentas se registró en el área de Wallmapu-Puelmapu, territorio ancestral mapuche entre Chile y Argentina.
También, se observó que muchos casos eran relativos a áreas protegidas como parques nacionales, reservas o sitios RAMSAR.
En general, en la mitad de los casos el conflicto se inició entre 2010-2019. Esta tendencia se repitió en Bolivia y Chile, pero en Argentina la mayoría de los conflictos asociados a las campañas se inició entre 2000-2009.
Por otro lado, las acciones de resistencia se iniciaron mayoritariamente en etapa de resistencia preventiva, es decir, antes de concretarse un proyecto. Esta tendencia se replicó en Argentina y Chile, sin embargo, en Bolivia las acciones tendieron a iniciarse cuando el daño ya estaba consumado.
Al analizar si los conflictos se encontraban activos o resueltos a 2020 para el total de casos, la proporción fue similar entre ambas categorías. No obstante, al analizar las tendencias por país, fue posible encontrar diferencias: Argentina y Chile compartieron una mayor tendencia a la resolución de conflictos, mientras que en Bolivia la tendencia fue hacia mantener los conflictos activos.
Se registraron 7 actividades extractivistas, a continuación se indican las proporciones respecto del total de casos a los que se asociaron:
Minería (56,30%)
Generación de energía (20%)
Extracción de hidrocarburos (11,11%)
Piscicultura (8,15%)
Agroindustria (2,96%)
Ganadería industrial (0,74%)
Monocultivos forestales (0,74%)
Si se analizan los casos por país, la tendencia general se repite: en los tres países la minería fue la principal actividad que activó acciones de resistencia civil.
Al analizar los recursos más explotados, se observó lo siguiente: en Argentina los recursos más explotados relativos a campañas de resistencia civil fueron el oro, el petróleo, la plata y el cobre. En Bolivia la plata, el zinc, el plomo, el oro y el petróleo, mientras que en Chile el agua, el cobre, el oro y el pescado.
Para el total de casos, en la mitad de las campañas de resistencia civil se buscó la anulación de proyectos, tendencia que se repitió para Argentina y Chile, mientras que para Bolivia la tendencia principal apuntó a acciones más específicas (como dictaminar una ordenanza o modificar las condiciones de un proyecto).
También, se analizaron objetivos más amplios como fin último de las campañas y el resultado fue contundente: en el conjunto de países y en cada uno de ellos las campañas noviolentas buscaron principalmente la protección del agua.
En Argentina también destacó la búsqueda del cumplimiento de normativa indígena, protección de ecosistemas, la reivindicación de la propiedad territorial y la evitación o remediación de la contaminación. En Bolivia también fueron relevantes los objetivos de la protección de la salud humana, el cumplimiento de normativa indígena, la protección del patrimonio y la cultura y el cumplimiento de normativa relativa a protección especial del área de explotación. En Chile, igualmente se identificó la búsqueda de cumplimiento de la normativa indígena, la protección de ecosistemas, la protección del patrimonio y la cultura, el cumplimiento de normativa ambiental, la protección de glaciares y la evitación o remediación de la contaminación.
En su mayoría, se presentaron casos en territorios mapuche y aymara. El territorio aymara fue el que más estuvo relacionado con campañas en contra de la minería, la actividad más proponderante. Aunque en Argentina, los territorios más afectados y en resistencia contra la minería no fueron aymara, sino mapuche y kolla. Además, el pueblo mapuche fue el más mencionado en conflictos relativos a extracción de hidrocarburos y energía.
Para el caso de Bolivia, la única tendencia significativa que se puede mencionar es que junto con las campañas de resistencia en que se hizo alusión al territorio aymara en relación con la minería, también hubo un amplio número de casos con terrritorios y personas quechua involucradas.
En Chile, la tendencia fue similar a la general, con la prevalencia de territorios aymara relativos a campañas de resistencia civil en contexto de minería; mapuche en campañas de resistencia civil relativas a proyectos de energía y también mapuche en contra de la piscicultura industrial en el sur del país.
Un aspecto clave de esta investigación es que abordó territorios indígenas, sin embargo, cuando se articularon campañas de resistencia civil en la mayoría se observó también la participación de personas no indígenas.
En los tres países, en muchos casos en la contraparte se pueden identificar instituciones del Estado y hasta empresas estatales, sin embargo, también se lograron identificar numerosos actores privados. En perspectiva de la contraparte, se analizaron empresas que aparecieron en más de un país como contraparte de las campañas de resistencia civil.
Empresas que se identificaron como contraparte en casos heterogéneos y en distintos países.
De todas formas, un aspecto relevante que se observó, es que más allá de la existencia de grandes empresas internacionales, en los tres países hubo capitales de empresas nacionales involucrados. De hecho, en Chile en la mitad de los casos las empresas contraparte fueron nacionales privadas u estatales, sin evidenciarse asociación con empresas extranjeras.
A partir de la clasificación de Michael Beer, en los tres países fueron predominantes los actos de expresión, seguidos de los actos de comisión, actos de omisión y actos de creación.
Muchas campañas fueron acompañadas por estrategias institucionales, como la interposición de recursos legales o acciones administrativas.
Los métodos controversiales fueron acciones que corresponden a hechos violentos aislados o acciones que no lograron clasificarse claramente como noviolentas por su carácter ambiguo. La mayoría de estas acciones se registró en Bolivia, mientras que en Argentina no se registró ninguna.
Estrategias utilizadas en los conflictos: acciones noviolentas, acciones institucionales y acciones controversiales.
En general, la mayoría de los procesos alcanzaron una intensidad media, siendo campañas visibles y masivas. Esta tendencia se repitió en Argentina y Bolivia, pero no en Chile, en donde la tendencia fue a la intensidad baja con campañas visibles exclusivamente a nivel local.
En cuanto al éxito, en general 1 de cada 4 casos fue exitoso, 1 de cada 3 en Argentina y Chile, y 1 de cada 13 en Bolivia.
Si bien en Argentina y Chile se evidenciaron mayores casos de éxito, se constató una ligera superioridad para los casos exitosos totales en Argentina respecto de Chile (+4,53%), por lo cual, se observaron algunas particularidades de dicho país: un asunto clave para la gestión de los conflictos socioambientales en Argentina fue la descentralización del país y relevancia de las divisiones administrativas para la toma de decisiones a diferencia de Bolivia y Chile, en donde se evidenció una mayor centralización en grandes ciudades y especialmente en las capitales nacionales.
Se observó que las estrategias exitosas están relacionadas con acciones de resistencia preventiva. Asimismo, el éxito se asoció con la demanda de anulación de proyectos por parte de las campañas de resistencia civil.
En Bolivia los casos exitosos fueron significativamente inferiores, a su vez que los métodos controversiales fueron significativamente superiores a Argentina y Chile, lo cual podría sugerir que la ambigüedad de acciones entre violentas y noviolentas, puede disminuir las posibilidades de éxito.
En el análisis de casos se observaron de manera más exhaustiva otras variables que pueden operar como indicadores de éxito.